Esculturas
Alfonso Ortiz Remacha
Cuerpos para habitar espacios
Arquitectura e interiorismo
Intervenciones escultóricas para espacios profesionales y domésticos. La materia como presencia que transforma la atmósfera.
Coleccionistas privados
Esculturas únicas o series limitadas. El cuerpo como reliquia, como resto de divinidad que entra en la intimidad de quien lo habita.
Galerías y proyectos expositivos
Obras concebidas como fragmentos de una mitología contemporánea. Piezas destinadas a diálogo con el espacio expositivo y la mirada pública.
“A través del arte busco despertar la sensación de lo sagrado, esa emoción ancestral que, aunque olvidada en nuestra cotidianidad, sigue latente en lo más profundo de nuestra existencia.”
Alfonso Ortiz Remacha
Escultor
EL ORIGEN DE LA OBRA
La escultura no nace, se revela
En cada pieza hay una memoria anterior a la forma, una tensión contenida en la materia que espera ser escuchada. El proceso no consiste en imponer, sino en descubrir. Retirar lo superfluo hasta que el cuerpo, a veces humano, a veces mítico, aparece como un resto de algo sagrado.
Mi trabajo se sitúa en ese límite: entre la presencia y el vacío, entre lo eterno y lo fragmentario. Las figuras no representan, evocan. Son vestigios de una belleza que no pertenece a un tiempo concreto, sino a una idea persistente del hombre y de su necesidad de trascendencia.
El cuerpo, en este contexto, es territorio y símbolo. Un lugar donde conviven la fuerza, la herida y la memoria. Cada escultura es, en cierto modo, un fragmento de ese lenguaje: una tentativa de fijar lo inasible.
Trabajo desde el silencio de mi estudio donde la materia, hierro, resina, piedra, arcilla, adquiere una voz propia. Allí, cada obra se construye como un diálogo entre lo que permanece oculto y aquello que finalmente decide mostrarse.
No busco respuestas.
Trabajo en la forma de las preguntas.
CRUZA AL ORIGEN
Visitar el estudio es acercarse al instante en que la materia comienza a recordar. Un espacio donde las formas aún respiran y todo está a punto de suceder. Si sientes la llamada, estás invitado.
